TRES LUGARES DONDE PODÉS ENCONTRAR GRANDES NEGOCIOS

 

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¿Cómo podés desarrollar una idea para emprender? Necesitás poner alerta todos los sentidos para identificar todas las oportunidades que existen.

Generar una idea de negocio es sin duda el primer paso para emprender. Sin embargo, es una fase que muy pocos logran superar. Algunas personas se pasan varias horas al día buscando ideas de grandes negocios, otros pueden tomarse días enteros para ello, unos más se tardan semanas o meses y otro tanto pasa años masajeando la idea en la mente sin llevarla a cabo nunca.

Hay ideas muy complejas que de concretarse pueden llegar a ser grandes negocios, sin embargo, no todas las personas están hechas para llevar a buen puerto esas ideas tan complejas. Por eso, acá te propongo tres lugares donde podés buscar ese producto o servicio que, sin ser tan complejo, puede ponerte en el mapa como un emprendedor exitoso.

Examinando en estos tres lugares podrás ver un gran número de opciones para desarrollar uno o varios productos o servicios. Dependerá mucho de la capacidad de observación y análisis que tengas, así que mucho ojo y a poner alerta todos los sentidos para identificar todas las oportunidades que existen para ese gran negocio que deseás.

1. Actividades que los demás no saben hacer
Pensá bien en aquellas cosas que la mayoría de las personas no sabe hacer y que todos los días se requieren realizar. Por ejemplo: dibujar, hablar otro idioma, programar, cobrar, catar vinos, enseñar matemáticas, vender, etc.

En este grupo de actividades entran prácticamente todos los oficios y profesiones. No es necesario que vos seas la persona que realiza el trabajo, recordá que actualmente existen muchos emprendedores que están teniendo éxito conectando, a través de plataformas o aplicaciones, a personas que saben hacer algo que los demás no saben. Por ejemplo, hay empresas que están conectando a mujeres para el aseo de las casas, pintores, electricistas, lavadores de autos, traductores, maestros, médicos y cuidadores de perros, entre otros, con personas que los requieren.

Todas estas actividades pueden servir de base para generar empresas de servicios, pero también para crear nuevos productos que hagan más fácil estas actividades. Dependerá mucho de tu ingenio y de la forma en que lo presentes y vendas.

2. Actividades que muchos no pueden hacer
Acá entran prácticamente todas las actividades diarias de una persona. Debés detectar aquellas urgencias básicas que a muchas personas no les da tiempo de hacer porque tienen un ritmo de vida muy ajetreado. Por ejemplo: ir al supermercado, pasear al perro, ir por las tortillas, ir a la tintorería, bolear los zapatos, llevar a lavar el auto, hacer ejercicio, realizar algún trámite, ir a la tintorería, tomar clases de algún idioma o actividad cultural, etc.

Hay que poner atención al volumen de población que requiere hacer ciertas actividades y que generalmente no puede realizarlas por falta de tiempo. Este sector necesita productos o servicios que les faciliten hacer sus cosas sin afectar su ritmo de vida.

3. Actividades que la mayoría no quieren hacer
Estas actividades son particularmente significativas, ya que son las que mayores negocios pueden generar. Hay una gran cantidad de actividades que la gente no quiere hacer, que van desde acciones altamente complejas y dificultosas hasta actividades muy simples que a muchas personas les da fiaca realizar. Las personas son capaces de pagar un precio justo si hay alguien que haga por ellas todas esas cosas que no son de su agrado pero tienen que hacer.

Buscar en estos tres lugares puede ser más fácil de lo que pensabas; basta con que te preguntes a vos mismo cuáles son las cosas que no sabés hacer y que requieres que otra persona haga; aquellas cosas que no puedes hacer y que te gustaría hacer sin afectar tu ritmo de vida, y aquellas actividades que no te gusta llevar a cabo pero que se deben hacer.

Si tus respuestas no son suficientes podés hacer la misma indagatoria con familiares, amigos, compañeros de la escuela o del trabajo. Y si te animás, hasta podés preguntar a las personas en la calle. Suerte en tu búsqueda.

 

Fuente: Entrepeneur

5 PASOS PARA SER MADRE Y EMPRENDEDORA

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La maternidad no debe ser un impedimento para realizarte como empresaria. Seguí estos tips y aprendé a tener un balance.

A mucha gente le gustaría tener un balance más saludable entre su familia y los negocios. Pero la realidad es que las horas laborales han crecido, son más estresantes y menos saludables, física y emocionalmente. Muchas veces el éxito en el mundo profesional viene a expensas de la vida personal y familiar.

Agrega la maternidad a la mezcla y ese balance se prueba una vez más.

Eso es lo que Lisa Druxman descubrió después de tener a su primer hijo en 2001. Había estado trabajando 80 horas a la semana entrenando a ejecutivos para mejorar su salud. Yo era una de sus estudiantes. Las dos sentíamos que pasar tiempo con nuestros hijos y mantenernos saludables eran prioridades, pero queríamos seguir trabajando.

Ambas compartíamos el deseo para encontrar un mejor balance entre nuestras carreras, aspiraciones y la maternidad. Ella no quería regresar a un trabajo de 80 horas a la semana, así que empezó FIT4MOM y me convenció de unirme con ella para levantar la empresa. Trabajaba como franquiciataria y operaba en un equipo de liderazgo empresarial.

Para otras madres interesadas en comenzar o dirigir un negocio, acá hay algunos tips para alcanzar sus sueños:

1. Ser mamá no impide que puedas ser gerente o una emprendedora.  La maternidad es uno de los trabajos más demandantes física y emocionalmente, pero también uno de los más recompensantes. La experiencia puede voltear tu mundo de cabeza y al mismo tiempo le da a la mujer una perspectiva en lo que es realmente importante: familia, salud física y emocional y bienestar.

Ser madre no debe evitar que seas una mujer exitosa y tener una red social cercana de trabajadores. Hoy, soy mamá de tres niños y tengo mi propio negocio. Es posible hacer las dos cosas.

2. Siempre pensá en grande. Lisa comenzó con lo que pensó que sería una clase pequeña. Nunca imaginó que se convertiría en una empresa con un equipo de trabajo y miles de clientes. ¿La moraleja de esta historia? No te limites.

3. Adquirí flexibilidad. Todos están ocupados, la vida nos arroja constantemente retos como niños enfermos o la niñera que cancela. Así que es importante adoptar una cultura empresarial que te de flexibilidad y apoye el que tengas una vida balanceada entre trabajo y familia. Esto significa dejar que el equipo trabaje y no volar al otro lado del mundo para una junta de negocios.

4. Asegurate de que la tecnología apoye la cultura. Sin una tecnología flexible, es decir, herramientas a las que puedas acceder en cualquier lugar o un calendario en equipo o documento que pueda ser modificado donde sea. Las aplicaciones como Google Docs y Google Hangouts apoya la cultura flexible de trabajo.

Con Google Docs es posible tener acceso y actualizar documentos de la empresa como formatos de recursos humanos, solicitud de vacaciones o información de contactos. Esto te da la habilidad de pedir tiempo libre o encontrar el teléfono de un colega aun estando fuera de la oficina.

Pero el hecho de que la gente trabaje remotamente y estén por todo el país no significa que no estén conectados. Con Hangouts los miembros del equipo pueden interactuar cara a cara sin importar donde estén.

5. Haz del negocio algo más aparte de las ganancias. Es importante apoyar a las sociedades saludables, a nivel local y nacional. Los negocios deberían dar algo de regreso a las comunidades y mostrar que tienen un propósito además de cumplir sus metas empresariales.

Fuente: Entrepreneur

NADIE TIENE ÉXITO SI NO TIENE UNA BUENA EXPERIENCIA DE USUARIO

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Los tiempos de la satisfacción del cliente 
como dogma del marketing han dejado paso
 a un concepto más potente: la experiencia del usuario. Te explicamos cómo conocer y mejorar cómo es su viaje a través de tu producto.

Acudir a una estación de servicio para repostar y que te atiendan de forma rápida, limpia y cómoda provoca la satisfacción del cliente. Que al encenderse la luz de la reserva en tu celular se active una app que te indique la estación de servicio más cercana; que te reciba un personal amable, dispuesto y sonriente y que, al pagar, puedas hacerlo con el celular para evitar colas y acumular descuentos, eso es experiencia del cliente.

Es decir, “la satisfacción tiene que ver con dar solución a una necesidad, la experiencia con entender que le debo generar un recuerdo”, señala Juan Gasca, CEO de ThinkersCo. O, en palabras de Conrad Llorens, CEO de Summa Branding y presidente de AEBRAND, “satisfacción tiene que ver con producto y experiencia con relación. Y esa relación se produce mucho antes y mucho después de la compra”. Es el triunfo del customer journey, el viaje del cliente a través de nuestro producto, “que abarca todo el recorrido de compra desde la fase de precompra, a la de compra y postcompra”, insiste Josep-Francesc Valls, catedrático de ESADE. “Yo veo el customer xperience como la revolución francesa de las empresas: es bueno para la empresa, ya que vende más; para el cliente, porque ve satisfechas sus necesidades, y para el empleado, porque recibe felicitaciones. Los clientes nuestros que lo han hecho han incrementado las ventas en un 19% y la satisfacción del empleado ha mejorado un 75%”, defiende Alberto Córdoba, socio director de Xperience by Lukkap.

Cómo hacerlo

Como recuerda el director de Xperiencie by Lukkap, “satisfacer al cliente es un resultado; la experiencia es toda una metodología de gestión, un proceso de trabajo”. Y las fases de ese proceso son:

Fase 1. Identificación

“El cliente debe estar siempre en el centro de la reflexión”, explica Javier Vidorreta, fundador y director design de Vidorreta Design. Hay que conocer al cliente, cómo piensa, qué siente, qué quiere, qué necesita, cómo es, cómo se acerca a nosotros y, sobre todo, cómo se relaciona con nosotros. Identificar absolutamente todas las fases de la relación del cliente con nosotros. Y este periplo va desde que siente la necesidad, hasta que se acerca a nosotros, nos observa, nos lee o nos ojea, compara soluciones, las acepta, nos consume, se convierte en cliente y se relaciona con nosotros tras la venta. “Hoy en día existen múltiples tecnologías para ver la trazabilidad del cliente. Es el llamado pasillo o mapa del cliente”, recuerda Gasca. Todos estos datos debemos recabarlos para identificar dónde podemos diseñar nuevos modelos de interacción.

Para explicarlo, vamos a recurrir al ejemplo que propone Córdoba desde Xperience by Lukkap: tenemos una tienda de electrodomésticos y nuestro cliente va a comprar una televisión. En este proceso, Córdoba identifica 7 momentos y en cada uno propone realizarnos preguntas y, si es posible, realizárselas al cliente:

– Entrada. ¿Qué impresión le causa el escaparate? ¿El ambiente: le pareció agradable?

– Oteo. ¿Se distinguen bien los precios y modelos? ¿Encontró bien la sección?

– Exposición de necesidad. ¿Pudo localizar fácilmente a alguien que le ayude?

– Alternativas. ¿Me ofrecen diferentes alternativas que se ajustan a mis necesidades?

– Comparación. ¿Me explican curiosidades de ese producto?

– Visualización. ¿Me ofrecen la posibilidad de ver el producto en mi casa?

– Decisión. ¿Me facilitan el pago por móvil? ¿agilizan las colas para pagar?

Se identifica una necesidad y cada uno de los momentos por los que pasa mi relación con el cliente para la satisfacción de esa necesidad y se pregunta sobre hechos y percepciones para mejorar punto por punto esa experiencia. Podés utilizar muchas herramientas para recabar y gestionar esos datos, desde la investigación de mercado tradicional, hasta análisis de comportamientos, los Net Promoter Score (herramientas que valoran no ya si está satisfecho o no, sino cuánto satisfecho está para recomendarnos), vinculación con la marca, herramientas de CRM. “La Gestión de Datos Maestro es una herramienta pensada para gestionar toda la información de los clientes y que sea de calidad”, recuerda Dufour, especialistas en esta tecnología.

Fase 2. Diseño

Una vez identificado el cliente y su necesidad e individualizados cada uno de los momentos de su relación con nosotros, se trata de aplicar mejoras en cada una de esas etapas para dar como resultado una mejora global de todo el proceso. En palabras de Gasca, consiste “en identificar los puntos de valor/ganancia que pueden aplicarse en cada una de las fases”. “Es la fase de conceptualización, donde proponemos ideas y soluciones que desarrollan la experiencia de usuario y que gracias al estudio previo no son ideas aleatorias sino fundamentadas”, resume Vidorreta. Siguiendo con el ejemplo de la televisión, si en la fase de Entrada, los empleados saludan al cliente y lo reconocen (en el caso de que sea recurrente), ya cambia la impresión. Si en la fase de Explicación, le preguntamos cómo es el mueble del salón para la tele o qué tipo de programas ve, también mejoraremos la experiencia. Y si en la fase de decisión, por ejemplo, le doy tres o cuatro consejos para que saque el máximo partido al aparato que se lleva o en la de Visualización le muestro en la computadora cómo puede quedar en su salón es seguro que el cliente saldrá encantado de nuestra tienda. En esta fase, es muy importante también, como recuerda Córdoba, “fijar los 2 o 3 mensajes claves que lo deben impregnar todo”.

Fase 3. Implantación

Detectadas las diferentes fases de la relación y las áreas de mejora, es el momento de aplicar la creatividad y la innovación para optimizar la experiencia del cliente. O en palabras de Córdoba, “pasar del momento Ought al momento Wow.” Es decir, en las relaciones con el cliente puede haber cuatro tipos de momentos: el momento Ought es cuando algo no cumple nuestras expectativas y nos enfadamos: hemos visto una televisión en un folleto pero cuando llegamos a la tienda no está. El momento OK es cuando la empresa cumple con lo prometido: llegamos a la tienda y sí está la oferta señalada. De ahí pasamos al momento Oh, es cuando hacés algo que el cliente no espera: cuando le preguntás qué programas ve. Y en último lugar está el momento Wow, cuando hacemos algo que nadie más hace: llamarlo a los dos meses para preguntarle cómo le está funcionando la tele. Veamos ocho estrategias para mejorar la experiencia:

Impactos emocionales. Llorens pone el ejemplo de Disney: “en sus parques, Disney World genera una experiencia 360 muy coherente y atractiva para el público al que se dirigen (también padres). Además, ofrecen soluciones tecnológicas como My Disney Experience con las que podés planificar y disfrutar del parque antes, durante y después. También la pulsera digital Magic Band te permite personalizar la experiencia”.

Presencia constante de la marca. Es lo que hace, por ejemplo, Apple. “Mantiene un nivel experiencial muy alto con los clientes: todo es online y presencial y, cuando llegás a la tienda física, te pasean por ella para que puedas ver la exposición. Además, todo en la relación de la compañía con el usuario le hace sentir único”, explica Valls.

Personalización máxima.“La empresa Munich de calzado deportivo, con su línea My Way permite que cada cliente personalice sus zapatillas a su gusto. Y han adaptado sus procesos para poder dar respuesta a esta demanda personalizada”, señala Llorens.

- Anticipando necesidades. Un buen ejemplo de ello es Lagunarum Aseguradora: “especializados en el B2B, detectaron que lo que más les preocupaba a sus clientes era el análisis de riesgos, de manera que se pusieron a analizarlos todos en función de cada sector y plantearon una oferta multiproducto para ofrecérselo a sus clientes en cualquier momento de la vida del seguro y tuvieron mucho éxito”, recuerda Córdoba.

Hospitalidad bien trabajada. Que el cliente se sienta escuchado, acompañado y seguido constantemente. Amazon es un buen ejemplo de ello. Igual ocurre con algunas entidades financieras como OpenBank, Banco Popular o el sistema de pagos 4B, con un departamento antifraude que se pone en contacto con el cliente cuando detectan un intento delictivo. “Singapur Airlines tiene una orientación al servicio total, desde que entrás en contacto con la compañía hay un trato de mucha calidad”, recuerda Llorens.

Potenciando la exclusividad. “La Roca Village y las Rozas Village están desarrollando unos protocolos que refuerzan mucho, en todo el recorrido de compra, la sensación de que el cliente accede a marcas Premium a precios interesantes”, explica Valls.

- Fuera miedos. Puede haber momentos de la relación difíciles de mejorar porque entra en juego el miedo. Para vencerlo en la compra online, Media markt, por ejemplo, ha abierto “un espacio en Barcelona que es una tienda con stock para que te familiarices con la compra online”, señala Valls. En el caso de Iberia, para mejorar la experiencia del vuelo han optado “por ampliar el papel del piloto: ahora es también el que comunica los retrasos, cómo va a ser el vuelo, si hay previstas turbulencias…”, insiste Córdoba

Experiencia 360. “A través de su portal, Hipotecas.com, la UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), ha pasado de dar hipotecas a ayudarte en todo lo relacionado con la compra de una casa: cuál es el presupuesto máximo que podés permitirte, impuestos a pagar, cómo valorar tu casa vieja, qué inmobiliaria te interesa más, qué préstamo se adecúa más”, resume Córdoba.

4 Fase. Medición

Vidorreta lo sintetiza muy bien: “una vez implantada la solución, es necesario hacer un seguimiento activo y crítico de cómo está funcionando.” O como recomienda Gasca, “una vez aplicadas las áreas de mejora, volvamos a analizar si el NPS ha subido o no, volvamos a sondear al cliente para ver si han cambiado las valoraciones”. Porque no medir, no trabajar con herramientas que permitan valorar la interacción, no aplicar la inteligencia a los datos, puede ser uno de los grandes errores de esta estrategia. “La clave para sacar el mayor rendimiento a nuestra experiencia de compra es a través del data. Como decía William Thomson: Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”, insiste Tejero.

Requisitos de una buena estrategia

Global. La experiencia del cliente requiere una gestión global, que pone al cliente en el inicio, en el centro y en el final de toda estrategia comercial. “Es un proceso multidireccional entre una marca y un usuario. Está formada por todas las etapas que hay desde que un consumidor reconoce un producto hasta que lo usa, lo compra y lo recomienda”, explica Paula Tejero, fundadora de Swype Consulting. Y debe impregnar a toda la organización: desde el primero hasta el último empleado.

Coherente. Ha de ofrecerse la misma experiencia a través de todos los canales. “Cada actividad que genera la marca es un paso para construir esa experiencia global. Publicidad, eventos, venta, uso del producto, atención al cliente, servicio postventa, trato on/off line, comunicación, etc.,” explica Guillermo Arce, profesor de UFV. “Hay que entender al cliente como una única persona y no duplicarle los protocolos”, recuerda Carlos Dufour, country manager de Stibo System. Como insiste Llorens, es necesario vigilar la dispersión: ni respuestas diferentes ni tratos diferentes”.

Constante. Arce hace un símil de la amistad, “la amistad se
 basa en la lealtad, la confian
za, el compartir, estar y superar momentos difíciles. Y todo ello repetido en múltiples situaciones y momentos. Estas experiencias son recibidas de forma subjetiva y se enlazan automáticamente entre sí en la mente del consumidor, dando como respuesta una aceptación o rechazo de la marca”.

Personalizada. Gasca se muestra tajante, “hacer un customer journey único es un error garrafal. Los usuarios son muy heterogéneos y hay que ver cómo hacerlo más adecuado en función de cada cliente”. Las experiencias implican percepciones y emociones y esas son siempre individuales.

 

Fuente: Emprendedores